¿Cómo hace uno para saber si una idea es buena?
Me hacen mucho esta pregunta, principalmente cuando alguien está pensando en hacer un nuevo proyecto en internet y mi respuesta siempre es la misma. No se sabe. Otras 3 personas están pensando en lo mismo y seguramente 2 ya empezaron a trabajarle, así que lo mejor es pensar en algo que le sirva a uno y arrancar lo mas pronto posible. En ese punto, las opciones se reducen a lo siguiente:
1. Un par de horas/días después de empezar, se da cuenta que su idea no sirve.
2. Un par de horas/días después de empezar, se da cuenta de que ya existe otra cosa igual o hay alguien que la pensó mejor.
3. Lo termina, lo publica en internet.
En el 95% de los casos, se encontrará de frente con una de las dos primeras antes de lo que imagina. Si su proyecto supera esa barrera, no hay pierde. Si le va muy bien y se vuelve rico, (0.01%), la berraquera; si no, pues por lo menos se va a sentir orgulloso de que lo que hizo funciona para usted, su socio, sus amigos y sus papás y tarde o temprano, en alguna conversación con ellos, se le va a ocurrir otra idea.
[Antes de que critiquen: Lo anterior aplica únicamente a pequeños empresarios (ojalá tercermundistas) desconocidos como uno. Las probabilidades de alcanzar el éxito en internet, suelen estar ligadas a la fama de un geek, a los millones de un venture hambriento y a un estudio relámpago de mercado carísimo. (Y de eso o para eso, aquí hay poco).]
La historia hoy entonces, es de dónde sale el último proyecto: www.tusreclamos.com
Desde hace ya un tiempo he sido víctima de los pequeños porcentajes defectuosos de todas las producciones en línea, nacionales y extranjeras. Consolas de juegos, bicicletas, computadores, televisores, teléfonos, y hasta lavadoras, sin hablar de las malas experiencias con los centros de servicio al cliente y soporte técnico de muchas empresas colombianas y extranjeras. Todo lo que compro “sale malo”, usualmente un día después de vencida la garantía.
De esa suerte, surge tusreclamos.com. Bueno, realmente la idea surgió de una conversación con un amigo, sobre los problemas de servicio de Bancolombia y se resume en el siguiente diálogo.
- N. Bla, bla, bla, bla
- D. Oiga, ¿porqué no pone ese reclamo en internet?
– N. ¿Para qué?
– D. Pues.. No sé, para ver si alguien responde
– N. ¿Y si nadie responde?
– D. Pues por lo menos alguien lo lee y no le pasa lo mismo.
– N. ¿Y cómo hago para que la gente lo vea? ¿Lo pongo en facebook?
– D. Mmm. Buena pregunta. Nah. En Facebook la gente solo lee chismes.
– N. ¿Y entonces?
– D. Mmmmm….
– N. ¿Y porqué no hacemos una página para que la gente se queje?
– D. Mmmm. Puede ser… ¿Pero y cómo la promocionamos?
– N. Mmmmm. Pues ahí habría que ver. ¿La compartimos en facebook?
Exactamente 11 meses después de esa conversación (y después de cambiar muchas cosas), salimos al aire.
El resultado, es toda una experiencia. Tener un sitio web propio, ideado y desarrollado por uno mismo a su total antojo, aún cuando se haya comido los ahorros, no tiene precio. Que vaya a funcionar para muchos más, no lo sabemos, pero como mínimo, nos queda el espacio para quejarnos en público de lo que nos dé la gana.
La respuesta a la pregunta, es simple: Hágalo.

Noviembre 15th, 2009 at 11:17 pm
Una lectura interesante relacionada con este post:
http://blogs.uab.cat/brugnoli/2009/11/09/54/
Saludos,
José
Noviembre 15th, 2009 at 11:27 pm
Gracias José. Buenos tips.
aX.-